Una clínica dental invertía cada mes más en Google Ads, pero la agenda no se llenaba al mismo ritmo. Reordenamos su captación alrededor del paciente rentable y de la primera visita, no del clic.
Caso ilustrativo · escenario realista basado en proyectos del sector, no en un cliente concreto. Las cifras son orientativas.
Invertían unos 1.800 €/mes en Google Ads sin saber qué campañas traían pacientes de verdad. Las llamadas y el formulario no estaban medidos hasta la agenda, así que se optimizaba a ciegas: se pujaba por términos genéricos, se atraían curiosos y el coste por primera visita no paraba de subir mes a mes.
En los primeros seis meses de trabajo conjunto.
Cifras ilustrativas: dependen del sector, el margen y el punto de partida de cada negocio.
En captación de pacientes, el error más caro es optimizar hacia el clic. Un clic barato que nunca agenda es más caro que uno caro que llena la agenda, pero el panel de Google no lo sabe: solo ve clics y conversiones vagas. Por eso el primer trabajo no fue tocar pujas, sino conectar la medición de punta a punta (de la búsqueda a la primera visita) para poder decidir con datos de negocio.
A partir de ahí, la lógica se invierte: se deja de perseguir volumen y se persigue al paciente que encaja con los tratamientos que dejan margen. Menos curiosos, más agenda útil.
El problema nunca fue el presupuesto, sino a qué se optimizaba. En cuanto medimos hasta la primera visita, cada decisión dejó de basarse en clics baratos y pasó a basarse en pacientes reales. Con la misma inversión, la agenda empezó a llenarse de las visitas que de verdad dejan margen.
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