Una tienda online de decoración tenía un ROAS 'bueno' en el panel de Meta, pero al escalar dejaba de ganar dinero. El problema no era el ROAS: era que nadie miraba el margen real.
Caso ilustrativo · escenario realista basado en proyectos del sector, no en un cliente concreto. Las cifras son orientativas.
El panel de Meta mostraba un ROAS de 4, que sobre el papel es sano. Pero ese ROAS contaba facturación, no margen: descontando coste de producto, envíos y devoluciones, cada euro invertido apenas cubría su coste. Cada vez que subían el presupuesto, las ventas crecían pero el beneficio no se movía. Escalaban a ciegas una campaña que, en dinero real, solo empataba.
En cuatro meses, escalando de 3.000 a 6.000 €/mes de inversión publicitaria.
Cifras ilustrativas: dependen del sector, el margen y el punto de partida de cada negocio.
En e-commerce, el ROAS que muestra la plataforma es la métrica más citada y la más traicionera. Cuenta facturación, no margen; atribuye ventas que muchas veces ya iban a producirse; y no descuenta ni producto, ni envíos, ni devoluciones. Un ROAS de 4 en el panel puede significar que ganas mucho… o que trabajas gratis. La única forma de saberlo es traducirlo a margen de contribución.
Cuando ese número está bien medido, escalar deja de ser una apuesta. Sabes exactamente cuánto puedes invertir de más antes de que el siguiente euro deje de ser rentable, y subes el presupuesto con red, no con fe.
El ROAS del panel casi les cuesta el negocio: un 4 que parecía excelente escondía una campaña que, en margen real, solo cubría gastos. En cuanto empezamos a medir por contribución en vez de por facturación, cada decisión de presupuesto cambió. La misma tienda, mirada bien, pasó de sostenerse a crecer con cabeza.
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